¿Qué es el ser humano? Una pregunta que se han hecho mil veces los filósofos, los científicos, los antropólogos… la humanidad entera. Una pregunta para la cual aun no hay respuesta exacta. ¿Pero por qué necesitamos una respuesta exacta?, ¿de donde nace la necesidad minimalista de un solo ser humano, único e indiferente a las culturas globales?
Los humanos no somos animales, pero tenemos instinto; no somos plantas, pero nos esparcimos y crecemos; no somos minerales, pero estamos compuestos de elementos. Somos entonces una amalgama de la naturaleza de la tierra. Del mismo modo en que no podemos hablar de una sola especie de felino, no podemos hablar de una sola raza de humano. Querámoslo o no somos una misma especie, por muy superiores o inferiores que nos sintamos ante otros.
Los Nuevos Centros de la Esfera hablan de una Utopía, Latinoamérica como el centro del mundo, pues en ella confluyen todas las culturas del globo. Europa, Asia, África y América unidas por una historia (más bien trágica) en los países latinos. Por nuestra sangre corren la herencia de esclavos, señores, mercaderes y oportunistas; un total mestizaje, no solo de códigos genéticos sino de tradiciones, lenguajes e ideologías. La utopía de William Ospina es, pues, la aceptación de dichas diferencias y la ubicación de todas en un mismo nivel. Una “Democracia Global”
, ya que al fin y al cabo todos somos humanos.
Isaac Asimov, escritor de ciencia ficción del siglo XX, percibió el jardín del Edén del que habla Ospina de una forma interesante. Homo sapiens, fauna, flora y la tierra misma formando una conciencia colectiva, un planeta Gaia en que los pensamientos de uno son los pensamientos de todos. Pero para llegar a tal extremo habría que primero dejar a un lado el racismo, la xenofobia, los complejos de superioridad… toda esa amalgama que nos diferencia como individuos. Porque aprendemos esa pregunta eterna de “¿Quien Soy Yo?” cuando comprendemos exactamente el “Quien No Soy”; nos entendemos cuando nos comparamos con los demás, simple aplicación de nuestro sistema binario de pensamiento.
Ahora bien, el avance hacia eso que nos gusta llamar “Globalización” es inminente. Mass Media, Internet, sistemas de comunicación cada vez más avanzados. Mientras más tecnología desarrollamos mas nos acercamos los unos a los otros. ¿Pero a que precio? ¿De verdad aprendemos para formar un nuevo mundo que puede ser?, proyectándonos hacia el futuro como una especie rica en diversidad, innovación y puntos de vista dispares que se retroalimentan. O simplemente nos hacemos todos a las mismas ideas, las mismas costumbres y los mismos patrones de consumo en masa, una alternativa de futuro que aunque horrible debe considerarse.
Latinoamérica, centro potencial del cambio favorable, no hace más que vivir a la sombra de la gran Europa, el recelo de la antes oprimida África, los intereses de la comercial Asia y la presencia “todopoderosa” de Norteamérica. En este nuevo proceso de colonización mundial, estamos perdiendo la batalla. Y lo que es más atemorizante, es la incertidumbre de no saber quien va a ser el ganador.
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