
-Si me permiten su atención...- digo galantemente a los pasajeros del autobus, mi cabello cuidadosamente enmarañado, ropajes impecablemente andrajosos y mi confiable botella de sacol en el bolsillo -Mi nombre es Esneider, tengo 27 años, oriundo del Cartucho, Bogotá D.C.-
Todos me miran atentamente, no creo que tan distiguida figura como yo, con un tan brillante diente de oro, se les halla dirigido antes. -En este preciso instante, y si ustedes me lo permiten... me dispongo a despojarles de sus más preciadas posesiones...- les permito un momento meintras se regocijan en su propio miedo, e intentan futilmente esconder el efectivo, ¿cuando entenderán que tal esfuerzo es inutil ante mi ojo derecho? (el izquierdo estando incapacitado por una purulenta cicatriz).
-No es mi intención, en ningun momento, utilizar esta burda arma de fuego para tomar sus vidas...- enfatizo tal punto mostrandoles la susodicha 9milimetros, que gracias a un arreglo menor de cinta de enmascarar y vinilo plateado se ve como nueva -por lo tanto les ruego permanescan quietos mientras paso por cada uno de sus asientos; iré recogiendo, en este rustico costal de cabulla, todos los aretes, relojes, telefonos moviles, billeteras, carteras y cualquier reproductor de musica que lleven consigo-.
Me acerco a la señorita de la primera fila, que me dedica una mirada de estupefacción (signo inconfundible de la poca intención que tiene para con mi causa). Me veo en la penosa obligación de tomar medidas menos ortodoxas. -Le ruego por favor, hija ilegitima de Dama de Compañia, desprenderse de inmediato del finísimo congante en su cuello...- doy a entender la seriedad de mi petición tomandole del cabello, halandolo fuertemente, e impactando su craneo contra la ventanilla -...de no ser hacerlo, tendré que introducir un proyectil en medio de sus ojos, lo que podria resultar en un desagradable desastre, y el pánico general- la mirada de terror que me dedica me informa que he logrado su total atención, me entrega la joya sin vacilación mientras sonrio amablemente -correcto, ha entendido usted muy bien, vulgar hembra de la raza canina-.
Diez minutos más tarde la colaboración de todos, incluido el conductor, ha llenado mi saco de joyas y sus corazones de terror.
-Y por favor... abstengase de llamar a la fuerza pública. Pues en dicho caso hare una visita social a cado uno de sus hogares... erradincando eficazmente a sus familiares y amigos- hago una venia, sonrio complacido por su atención, abandono el vehiculo, y me desago de la pistola de agua en el basurero más cercano.
Todos me miran atentamente, no creo que tan distiguida figura como yo, con un tan brillante diente de oro, se les halla dirigido antes. -En este preciso instante, y si ustedes me lo permiten... me dispongo a despojarles de sus más preciadas posesiones...- les permito un momento meintras se regocijan en su propio miedo, e intentan futilmente esconder el efectivo, ¿cuando entenderán que tal esfuerzo es inutil ante mi ojo derecho? (el izquierdo estando incapacitado por una purulenta cicatriz).
-No es mi intención, en ningun momento, utilizar esta burda arma de fuego para tomar sus vidas...- enfatizo tal punto mostrandoles la susodicha 9milimetros, que gracias a un arreglo menor de cinta de enmascarar y vinilo plateado se ve como nueva -por lo tanto les ruego permanescan quietos mientras paso por cada uno de sus asientos; iré recogiendo, en este rustico costal de cabulla, todos los aretes, relojes, telefonos moviles, billeteras, carteras y cualquier reproductor de musica que lleven consigo-.
Me acerco a la señorita de la primera fila, que me dedica una mirada de estupefacción (signo inconfundible de la poca intención que tiene para con mi causa). Me veo en la penosa obligación de tomar medidas menos ortodoxas. -Le ruego por favor, hija ilegitima de Dama de Compañia, desprenderse de inmediato del finísimo congante en su cuello...- doy a entender la seriedad de mi petición tomandole del cabello, halandolo fuertemente, e impactando su craneo contra la ventanilla -...de no ser hacerlo, tendré que introducir un proyectil en medio de sus ojos, lo que podria resultar en un desagradable desastre, y el pánico general- la mirada de terror que me dedica me informa que he logrado su total atención, me entrega la joya sin vacilación mientras sonrio amablemente -correcto, ha entendido usted muy bien, vulgar hembra de la raza canina-.
Diez minutos más tarde la colaboración de todos, incluido el conductor, ha llenado mi saco de joyas y sus corazones de terror.
-Y por favor... abstengase de llamar a la fuerza pública. Pues en dicho caso hare una visita social a cado uno de sus hogares... erradincando eficazmente a sus familiares y amigos- hago una venia, sonrio complacido por su atención, abandono el vehiculo, y me desago de la pistola de agua en el basurero más cercano.
***
-La violencia es MALA
-Tambien el robo
-Tambien el uso de drogas
-Tambien maltratar mujeres
-Tambien las tardes en que estoy muy aburrido, y me da por escribir estas tonterias.
-Esto es una BROMA
-La violencia es MALA
-Tambien el robo
-Tambien el uso de drogas
-Tambien maltratar mujeres
-Tambien las tardes en que estoy muy aburrido, y me da por escribir estas tonterias.
-Esto es una BROMA
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